Narrativa

MITOS

LOS CALZONES DE AFRODITA

Afrodita despertó exaltada, no sabía con cuántos hombres había pasado la noche
Estaba asustada, ella, hija de Zeis y Hera, los diosas de la castidad, sería castigada una vez más por el señor Grey.
Poco a poco empezó a recordar, el último hombre que quiso probar de ella, había sido el Rey Quím, pero ella estaba exhausta como para otro más, sin pasar por alto que no sabía que había sido de sus calzones.
Entonces Zeus, su padre, llegó con un cinturón muy raro.
En eso tuvo un flashback, sus calzones se los había arrancado una mortal llamada Raquel, porque creyó que al poseer una prenda divina, tendría más parroquianos y haría una gran fortuna, pero por mala suerte para Raquel esos calzones eran tan comunes como todos, la pobre Afrodita quedó inconsciente después del golpe que le había propinado Raquel.
Hija, fuiste traída por Funh, es la última vez que haces esto, a pesar de que él sólo es un mortal, me obsequió este aparato que crearon en honor a tu madre y a mí. Un aparato que usarás para siempre.


Autores:
Rosales Huerta José de Jesús Jhonatan
Coatl Hernández Luis
Montero González René




LA TANGA DEL OLIMPO

Zeus, dios del universo, tenía una inquietud bajo la sábana que vestía su fornido cuerpo, pues en aquellas tardes calurosas era un verdadero castigo asistir a esas reuniones en el Partenón en medio de la muchedumbre. 
Una noche, Zeus decidió confeccionar una prenda que tuviera más comodidad que la sábana, pero al mismo tiempo que fuera atractiva a las diosas. La prenda estaba diseñada por una tela que sólo los dioses podían usar, la seda. 
Cuando Cadmo y Harmonía contrajeron nupcias, Zeus se presentó portando sólo la prenda que había diseñado, todos quedaron extasiados al verlo y murmuraban entre sí, era un hecho inefable.
Atenea, diosa de la sabiduría, le pidió que obsequiara una de estas a cada uno de los dioses, Zeus accedió. 
Los dioses denominaron a este artilugio como Tanga. Tan qué significa hilo y ga cruce. Sin embargo, después de unos días de portarlo, notaron ciertas erupciones en su piel, lo cual los llevó a pensar que esa prenda profanaba sus cuerpos. Atenea convocó a una reunión a los doce dioses en la que acordaron que a partir de ese día no se usaría más una tanga, es por ello que los dioses le cedieron esa prenda a los terrenales que desafiaban sus leyes.

Autores:
Barragán Ascención Lizbeth
Garate López Idalit
Huerta Pérez Jesús



HERMES (MENSAJERO DIVINO)

Hermes, figura legensaria, inventó el objeto con capacidad de ocultar la desnudez humana de los ojos de los dioses: Ares, dios de la guerra, y Apolo, dios de la poesía.
Después de que Zeus, dios del trueno, creara el mundo y a los humanos, estos estaban desnudos por lo cual con el tiempo se volvió un hábito por lo que dioses Ares y Apolo se la pasaban mirando a las bellas damas, cuando deseaban una simple descendían de los cielos, la tomban entre sus brazos y regresaban a sus recintos.
Cansado de la situación, Hermes decidió acabar con esto, intentó matar a ambos dioses, pero no lo logró por lo cual fue castigado con 10 años de esclavitud, pero Afrodita (diosa de la belleza), perdonó a Hermes con la condición de que dejara el asunto en paz, al pricipio accedió solo para ser libre.
Al regresar a su tierra hubo una gran celebración por su valentía, después de 3 años de arduo trabajo, creó una prenda capaz de proteger los pechos de la mujeres, por lo que así dio origen al brasiere y las bragas, lo complementó con la toga, con ello evitó que los dioses continuaran con sus maldades, por ello, Afrodita lo castigo convirtiendolo en piedra, así nació la antogua Argos.


Autores.
Osvaldo Salas Jiménez
Pedro Carreón Ramírez
Jorge Luis Sánchez Juárez.



FÁBULAS


EL GATO PETULANTE

Un gato llamado Iván iba por la vida jactándose de todo lo que sabía. En la escuela le encantaba corregir a sus maestros y compañeros por igual, no soportaba que dijeran, escribieran o contestaran algo mal, porque inmediatamente se ofendía y los llamaba ignorantes por no acertar. Un día llegó un nuevo gato a clases. Iván se acercó para presentarse:
-Soy el gato más inteligente de aquí, mi nombre es Iván, cualquier día que tengas una duda que seguro llegará, yo te podré ayudar.
-Me llamo Alejandro encantado y gracias por la oferta.
En eso el profesor “Gato-man” ingresó al aula y empezó a exponer un tema. Iván como era de esperar se rio y propuso dar la clase dado que sólo él podría explicar algo tan difícil de analizar para los demás.
Todos se sintieron humillados una vez más y el profesor abandono el aula sintiéndose mal. Iván comenzó y justo a la mitad de un ejercicio ya no sabía cómo continuar, fue entonces que el gato nuevo fue adelante y le dijo: -Amigo tu problema es sencillo, simplemente no aprendiste bien las reglas de signos al multiplicar.
Iván se sintió humillado, todos esperaban que Alejandro el gato nuevo se riera junto con ellos, pero él defendió a Iván y le dijo a los demás: -Somos gatos, cometemos errores.
Iván no sabía cómo era posible que Alejandro siendo más inteligente tomará todo tan normal y hasta lo defendiera.
Desde ese día Iván se empezó a juntar con Alejandro de quien no sólo aprendió bien algunos temas que había dejado pasar, sino que entendió que jactarse de lo que se sabe es tonto, pues siempre desconoceremos aún más.
El conocimiento y con ello la humildad es la base de la satisfacción personal.

Autores:
Rosales Huerta José de Jesús Jhonatan
Coatl Hernández Luis
Montero González René




EL PERRO PASTOR Y EL HIJO DEL REY JUEZ

Cierto día de verano, un joven perro pastor cuidaba el rebaño, mientras lo hacía se quedó dormido cuando un lobo merodeaba la zona, de pronto salió de su escondite y se llevó a una oveja, cuando el perro despertó no se dio cuenta de ello, regresando a su rebaño.
¡Me hace falta una oveja! -Dijo su padre perro.
¡Es una mentira! –Respondió el hijo muy seriamente.
¡Lo veremos con el rey juez! –Dijeron ambos.
Esto debido a que el texto que rige las leyes en la zona indica: “Aquel que robe, pagara mil veces lo que ha robado y si el que acusa, miente, él deberá pagar diez mil veces”. Llegó el día del juicio a lo que el padre le dijo: “si me dices que pasó realmente, no te acusaré, es más, te daré a la cachorra que desees, por tu honradez” a lo que respondió el hijo perro: “será mejor que prepares a las cachorras de la manada que me vas a pagar”, riéndose vulgarmente.
Ese día el rey juez decidió que su hijo debería empezar a obrar con la verdad y la justicia, el hijo de este recordó al perro al momento de ver su cara, ya que un amigo de él, necesitaba algo de alimento, por ello, tuvo que robar, entonces el joven ladrón no pudo con la mentira y fue a ver al hijo del juez.
¡Osvaldo, mi querido amigo! –Dijo Pedro cuando lo vio.
¿Qué sucede mi amigo? –Preguntó Osvaldo.
No puedo con esto, he tenido problemas en la cueva y he tenido que robar para alimentarme, pero mi conciencia no puede más. ¿Qué es lo que debo hacer? –Le inquirió con una cara muy avergonzada.
Debes ir y disculparte con cada persona a las que has robado, la honestidad es lo mejor de cada ser,  –le respondió muy calmadamente.
Pedro se fue muy agradecido con el consejo, y a todos los animales fue a ver,  fueron muy bondadosos al aceptar y perdonar a Pedro, agradecidos por su honestidad, muy tranquilo fue en busca de su sabio amigo y le dijo:
Intenté buscar a ese pastor y su perro pero ya no los encontré, investigué quien era, y me he ido a disculpar con aquel hombre dueño de las ovejas, además le he prometido devolver a su criatura, él muy contento me ha dado de comer y está dispuesto a cuidarme como su mascota.
Después de recordar, Osvaldo, el hijo del juez le preguntó: ¿Está seguro de que usted no se quedó dormido y por ese error le han robado?
Completamente,  –respondió el perro pastor.
Sabe usted, que la mentira es el peor demonio del alma. –Le dijo el joven juez
¿Por qué lo dice? –Muy enfadado el perro pastor.
Porque aquél joven lobo que está junto a mi padre, ha confesado que usted ha mentido, como prueba ha traído a la oveja, quien después de este caso, le será devuelta a su dueño.
Muy triste el perro, le pidió perdón a su padre a lo que este le contestó: “Me has fallado. ¿Qué no ves que un viejo sabe más que el joven aprendiz?”.
 Es una pena padre, de verdad discúlpeme, –dijo su hijo con lágrimas.
Lo lamento, deberás ser castigado, yo te ofrecí mucho por tu honestidad, sin embargo, has preferido tirarla, porque no hay nada más valioso que la honestidad. Después de decir esto, el padre del perro se fue feliz a devolver a la pobre oveja.
Aquel perro pastor terminó muerto, pero no por la justicia, sino por la mentira.
Una mentira siempre acarrea conflictos, es mejor hablar con la verdad, aunque a veces sea ridículo, porque de esta manera los acontecimientos futuros podrán tornarse de un mejor aspecto que podrá ser tolerado y aceptado, mientras que una mentira te corrala y te aprisiona hasta ya no poder.

Autores.
Osvaldo Salas Jiménez
Pedro Carreón Ramírez
Jorge Luis Sánchez Juárez.



EL GUAJOLOTE Y EL PAVO REAL
Un pavo real muy hermoso y talentoso  presumía sus coloridos plumajes ante sus diversas amistades, quienes lo elogiaban con gran emoción y júbilo, mientras el guajolote se paseaba cerca se cuestionaba
el porqué ese pavo  era hermoso y él no lo era. Así que intentó por todos los medios cambiar eso, visitó a cuan brujo le prometía hacerlo hermoso, pero con ninguno obtuvo resultados, y así se pasó gran tiempo hasta que agotó por completo los ahorros de toda su vida ,que serían destinados a sus estudios en una de las universidades más prestigiadas de su país, entonces la envidia que el guajolote tenía hacia el pavo, lo orilló a querer robarle ese bello plumaje que lo caracterizaba, mas no comprendió que al hacer eso ponía en riesgo los valores éticos con los que él contaba, pero no le importó, finalmente ideó un plan que lo llevó a conseguir lo que tanto anhelaba, pero no con los resultados que tanto deseó, pues aunque ahora podía presumir de esas hermosas plumas, había perdido lo que en esencia lo hacía único.
No dejes que la envidia haga que pierdas tu personalidad, recuerda que lo más bello se lleva dentro; la apariencia es sólo el reflejo de nuestros sentimientos, sin embargo son los sentimientos el reflejo del alma.

Autores:
Barragán Ascención Lizbeth
Garate López Idalit
Huerta Pérez Jesús



CUENTOS

SOLO COMPAÑEROS
Ahí estaba yo, sentado como siempre hasta al frente. El profe Chucho había salido a junta y nos indicó que inventáramos un cuento porque haríamos una antología. Todo hacían sus equipos como siempre, Chema y Carmen, Julio y Betty, Mariela y Sara, Pepe y Juan y Gabo y Paco, los inseparables amigos, estaban en los extremos opuestos del salón trabajando solos. Era la segunda vez que veía eso y a decir verdad no me resultó raro, siempre creí que su amistad era sólo una farsa, porque Gabo siempre se aprovechaba de los trabajos de Paco quien era muy dócil y se dejaba manipular por Gabo en especial. Mientras veía eso, Paco me grito, me dijo: Hey Luis ven a trabajar conmigo, e inmediatamente Gabo cruzó los brazos y fue a hacer equipo con Julio quien le dijo que no, misma respuesta que le di a Paco, porque prefería trabajar sólo.
Pasaron 30 minutos, pero sentí que  habían sido 5 segundos, lo que tarde en escribir mi cuento el cual no me había gustado, me había encantado, quizá porque quería ser escritor. Al otro lado Paco gritaba lleno de emoción, mi cuento es grandioso, se jactaba de que algo así jamás podría volver a ser escrito, a menos que fuese para mejorarlo. Gabo al escucharlo se molestó y arrancó la hoja donde escribía. Como yo era el "jefe de grupo" Paco vino hacia a mí y me dijo que iba al sanitario, que si el profe Chucho venía no fuera a ponerle el castigo de los 10 metros en el cuerpo. Él se fue y justo cuando  salió, Gabo fue a su lugar y arrancó el cuento de Paco. Yo lo vi, y le dije: -Gabo deberías ser menos egoísta y vengativo eso no resuelve nada. Él me ignoro mientras camina hacia la ventana y arrojaba el cuento.
Paco llegó y se sentó en su lugar. Yo apenas empezaba a disfrutar de los milenios que se había ido el profe cuando entró y dijo: -Libretas al frente. Todos corrimos, bueno todos sólo fuimos: Julio, Chema, Paco y yo. El profesor hizo una nota de quienes no habían entregado nada y preguntaba a Julio y Chema si habían sido ayudados por sus respectivas compañeras, ambos dijeron sí.
El profe comenzó a leer los cuentos, el de Julio estaba titulado como: "Me gustan más los pantalones ajustados", un título que me pareció adecuado para hablar de anorexia, el profesor le puso 8.5. El siguiente fue el de Chema, titulado como: "Tanto sol, como luna", nada mal para la homosexualidad, recibió un 9.
Luego seguía el de Paco pero el profe lo dejó al final y leyó el mío, me puso un 9.5 pero me supo a 10, ya que el título, según la parte que no coincidía con el resto era el error. Pero vamos "La crisis de la Iglesia" era un título bueno para alguien directo como yo, aunque el profe prefería las metáforas. 
El profe tomó la libreta de Paco y mientras miraba la libreta, aun cerrada, dijo: -Tal vez Gabo y tú quieran leerla, después de todo seguro es una excelente historia como siempre. Eso siempre me molestaba como si fueran las únicas buenas historias. Pero ni Gabo ni Paco dijeron algo al respecto, sólo se miraron y rieron, Gabo con una sonrisa  malévola poseída por la venganza, y Paco con la ligereza que le caracterizaba, tan relajado y feliz para escuchar su creación de diez asegurado. 
El profe entonces abrió la libreta, pasó algunas páginas, y empezó a gritar: -Seguro que esto es una broma, no hay un cuento, sólo hojas arrugadas y restos de ellas, que indican una sola cosa, arrancaron hojas.
Todos se miraron y pusieron cara de temor, pues el castigo de los 10 metros en el cuerpo, subía a 100 si tenías una libreta en malas  condiciones.
Paco quedó atónito y no supo que decir, entonces Gabo dijo: -No, no es una broma, el cuento que yo escribí, Paco lo arrancó, no sé cuáles fueron sus motivos, sólo lo hizo y no lo pude detener. Paco se quedó aún más sorprendido y el profe dirigiéndose a todos dijo: -Saben lo que pasa cuando esto sucede, que Paco, un alumno ejemplar se puede volver bazofia sin motivo alguno de pronto, pero se puede corregir con 20 metros, no, son pocos, para asegurarme le daré 30 extras, no quiero que se eche a perder.
Paco no decía nada, en verdad yo sólo lo veía. Lo veía mirar con rabia a Gabo dándose cuenta que hace un mes en clase de matemáticas él había sido quien robó su material compartido, y no Julio cómo le dijo Paco. 
El profe se dirigía a su lugar con "Chávez" el nombre que le había dado a su metro por eso de "Chávez o no" una burla tonta pero que se tornaba terrible cuando era aplicada.
Yo no sabía qué hacer, Paco seguro recibiría ese castigo y terminaría perdonando a Gabo quien estaba en el otro extremo con los ojos más abiertos que nunca esperando a deleitarse con la golpiza que estaba a punto de ver.
En eso me levante y dije: -Profe yo fui, yo arranque la hoja de Paco, no soporte que el hiciera una crítica a la Iglesia al igual que yo, y aventé la hoja por la ventana, si no me cree, puede ir a ver. El profe se molestó mucho y más porque sabía que no podía tocarme, sólo porque mi padre era director de la escuela, jamás había hecho uso de ello, pero supe que valía la pena. No quería que golpearan a Paco ni a Gabo y si yo hubiera dicho que había sido Gabo el profe por la misma razón, si, el ser hijo del director, lo hubiera hecho sin pedirme pruebas de lo que decía.  Además si hubiera dicho que había sido Gabo yo me hubiera vuelto como él y yo para nada quería eso.
El timbre sonó y era hora de salir, me levante rápidamente y salí porque obviamente todos se habían enojado porque a mí no me tocaba ningún tipo de castigo como al resto. Sólo alguien me siguió, claro fue Paco a quien intente ignorar a lo largo del camino pero que al llegar a la salida me detuvo y dijo: -Gracias pero ¿por qué? Y le respondí: -Vi como miraste a Gabo y sé que ya no serán amigos, el me interrumpió -Claro que no, ya no, al fin me di cuenta de cómo es, desde mañana empezare de cero y quizá tú y yo podríamos.... Me moleste y le dije calla y escucha: -No, no quiero ser tu amigo, ni lo que le siga. Te ayude porque no debes ser el único que se haga el mártir y reciba castigos. Ojalá cambies eso de tu personalidad, es odioso ver a gente así. Ahora con respecto a lo de amigos, lo diré una vez más y ya. No quiero ser tu amigo, no podría ser amigo de alguien como tú, alguien dócil y manejable, quizá ahora suene grosero después de lo que mis acciones indicaron hace un momento, sí pensaste que podríamos tener una amistad, lo siento, no quiero, sólo compañeros.
Autores: 
Rosales Huerta José de Jesús Jhonatan
Coatl Hernández Luis 
Montero González René




AL OTRO LADO DE LAS LETRAS

Aún no estaba seguro de que es lo que había pasado con papá, mamá decía que pronto vendría a visitarnos, pero no era así, cada vez veía menos a papá, pues él trabajaba a las orillas de Blue River y mamá y yo habíamos cambiado de casa, justo al centro de la ciudad.
Vivir en una nueva casa no era fácil para mí, eran muchos cambios a los que adaptarse. Holly era la niña más fastidiosa que había conocido, era la hija de Benn, el nuevo esposo de mamá, Benn era un buen hombre, siempre trataba de hacerme salir de mi cuarto para jugar con él, mientras Holly veía sus nefastos videos en el plasma. Al principio no entendía por qué mamá se había casado con Benn, pero pronto descubrí sus cualidades; cada vez que Benn me veía triste, me llevaba frente al espejo y me decía: -Derek, si la razón de tu penumbra es porque no has visto a Gerry, mírate, eres idéntico a él, cabello claro y rizado, ojos claros, nariz respingada, en fin, eres su vivo retrato, cada vez que te sientas solo, acércate al espejo y platícale como si fuera a tu papá al que le hablaras y si necesitas a alguien más y no está Conny, yo estaré aquí.
Mamá trabajaba la mayor parte del día en “The Machines Industry”, una empresa encargada de innovar con productos de alta tecnología. Apenas si llegaba justo a tiempo para la cena, dejaba su abrigo en el perchero junto a la puerta, y su bolso en el sofá del centro, cuando ella llegaba, Holly, Benn y yo estábamos en la mesa, mi lugar favorito en el comedor era del lado izquierdo de mamá, todas las comidas eran un tanto silenciosas, casi nadie hablaba, excepto mamá que nos llenaba de preguntas a todos sobre cómo había estado nuestro día, sin embargo, yo siempre contestaba con monosílabos, terminaba y me retiraba a mi habitación, no sin antes despedirme con un beso de mamá.
Eran los primeros días de las vacaciones de verano, mis días se tornaban aún más largos de lo normal, todo estaba bien siempre y cuando tuviera un libro en mis manos y estuviera en mi cuarto en absoluto silencio, más que el ruido que hacia mi imaginación al devorar páginas tras página, libro tras libro. En tan solo dos semanas había leído “Oliver Twist”, “Great Expectations”, “The Pickwick Papers”, todos del escritor Charles Dickens, todo iba tan bien hasta que Holly salió de vacaciones, y digo hasta que, por que todo el día, no hacía más que sentarse frente al plasma o tomar el iPad y mirar charlatanerías por internet. No había momento en que no me dejara de molestar haciendo preguntas como:
-¿Derek de qué te sirve leer esos pedazos de papel con letras?, ¿por qué no eres como todos nosotros?, normal.
Incluso hacía comentarios malintencionados como:
-Una vez leí que las personas que leen mucho, terminan volviéndose locas, viviendo en basureros en Central Park, o deambulando por las calles de Blue River.
Pero siempre tenía una respuesta mucho más inteligente que sus comentarios:
-Pero, Holly, ¿cuándo has leído algo?, no eres más que una pequeña charlatana como los que ves a diario en tu “Technological World”.
Al final de la discusión no hacía más que clavar su mirada en mí, darse la media vuelta e irse fanfarroneando.
Un lunes por la mañana desperté casi a medio día, porque los rayos del sol no habían entrado por la ventana, incluso ni siquiera había escuchado el despertador sonar, salí de la cama de un brinco, mamá como siempre, se había marchado ya al trabajo, al igual que Benn, y la fatigosa de Holly seguía durmiendo, salí al patio trasero y el cielo estaba completamente nublado, titiritaba de frío, sentí aún más el frío en mis pies descalzos, me metí de inmediato, pasé por la sala y regresé a mi cuarto para vestirme.
Era la hora de comer y Benn no llegaba, Holly empezaba a ponerse más insoportable de lo normal, así que cogí mi libro y me fui a mi cuarto, pues estaba a punto de terminar “Momo” de Michael Ende. Al poco rato se fue la luz de la casa y todo estaba muy oscuro, corrí a la sala para ver a Holly y decirle que se tranquilizara, sin embargo estaba muy asustada, yo también lo estaba, pero no quería dárselo a conocer.
Decidimos que lo mejor sería que fuéramos al trabajo de mamá para estar más seguros, tomamos los impermeables del closet, puesto que estaba lloviendo, nos pusimos las botas de hule, tomé un poco de dinero del cajón de la cocina y salimos, pero ninguno de los dos sabía dónde estaba el trabajo de mamá, así que detuvimos un taxi y le pedimos que nos llevara a “The Machines Industry”, la reacción de conductor fue de sorpresa al ver que eran dos niños los que viajaban a bordo, llegamos en 27 minutos al edificio, le pagamos al taxista y entramos.
Entramos por la puerta principal, era una puerta grande de cristal y se abría por medio de sensores, al lado de esta, se encontraba un holograma de una joven dándonos la bienvenida al lugar; las personas caminaban de un lugar a otro, apresurados, cargando sobre sus manos cientos y cientos de documentos, y llevaban consigo aparatos tecnológicos que nunca antes en mi vida había visto, nos dirigimos al elevador, presionamos el botón para subir al séptimo piso, que era el área de Evaluación y Ensayo de Aparatos. Al llegar ahí, Holly se introdujo en una habitación, en la cual estaba una silla parecida a la que usa un dentista para revisar a los pacientes, con un montón de cables que se conectaban a la cabeza y a todas partes del cuerpo, al acercarnos descubrimos que era una especie de máquina de tiempo, pero esta no servía para viajar en el tiempo, sino para introducirse en cualquier libro que quisieras conocer, no dudé ni un instante en colocarme en posición y conectarme todos esos cables al cuerpo, le pedí a Holly que presionara el botón de encendido que se encontraba junto a un monitor, parecido a un plasma, le pedí que sacara el libro de “Momo” que había dejado en la bolsa de mi impermeable y lo pusiera en el lector de libro, ubicado en la parte trasera de la silla, así lo hizo; de pronto, mi vista se tornó en blanco resplandeciente y cuando al fin pude ver, me encontraba frente a Momo, esa pequeña niña, andrajosa, con la cara sucia, nos encontrábamos en el anfiteatro, y así fui viajando de capítulo en capítulo, conocí a los hombres grises y a la pequeña Casiopea, pero mientras esto pasaba dentro del libro, a fuera estaba Holly aterrada -esto no lo supe hasta después-, las cámaras de seguridad detectaron movimiento en la habitación y de inmediato llegaron los guardias de seguridad, interrogaron a Holly, cómo se llamaba, qué hacía ella ahí, quién era el chico que estaba acostado, ella respondió todo y les dijo que buscábamos a Conny Miller, uno de los guardias salió de la habitación, dobló a la izquierda, tomó las escaleras que estaban al costado del elevador y se dirigió al décimo piso, ahí se encontraba mamá.
Tan pronto como mamá escuchó lo ocurrido por parte del guardia, corrió hacia donde nos encontrábamos, al llegar ahí, ya se encontraban los inventores de aquella máquina tan suspicaz que no había sido probada nunca, discutían las posibles consecuencias de eso, decían que tal vez podía quedar en un trance o incluso no despertar jamás. Cuando mamá escuchó eso, no sabía qué hacer, así que llamó a papá para que viniera de inmediato, al poco rato llegó papá y seguido de él, llegó Benn.
Los inventores y científicos determinaron que la mejor opción para hacerme volver a la realidad y sacarme del libro, era que otra persona fuera en mi búsqueda, desde luego papá se ofreció, sin embargo, Robie, quien era el genio ahí, dijo que lo mejor era que alguien más pequeño fuera, para reducir el nivel de riesgo. Holly, por primera vez pensó en alguien más que no fuera ella, y dijo que ella estaba dispuesta a hacerlo, por un momento Benn se opuso, pero al ver la desesperación de mamá, aceptó. Conectaron en otra silla a Holly y la conectaron al mismo libro.
Cuando Holly llegó, yo iba junto a Momo, y frente a nosotros iba Casiopea guiándonos para llegar al lugar que estaba buscando, Holly me tomó de la mano y me dijo:
-Ven conmigo, Derek, tenemos que volver, todos están muy preocupados por ti, bueno, ahora están preocupados por los dos. Sin embargo, algo me pasaba que no quería salir de ahí, estaba tan apasionado con aquella historia, que me había hipnotizado, sin embargo, de pronto sentí un tirón del brazo y pude ver que era Holly hablándome. Me dijo que nos teníamos que concentrar para salir de ahí, cerramos los ojos y tratábamos de despertar, pero nuestros intentos por despertar eran inútiles, cuando Holly me dijo que tenía que despertar porque mi papá estaba esperándome junto a mamá, me emocioné tanto que no lo pensé dos veces y desperté.
Al abrir los ojos vi a papá acariciándome la frente y a mamá tomándome la mano, sólo recuero haber gritado, ¡papá!, y haberlo estrechado.
Salimos del lugar, la emoción no cabía en mí, tener a papá de vuelta por un instante, me hacía muy feliz, obviamente, eso no duró más que hasta el anochecer, cuando papá regresó a su casa, no sin antes haber terminado de leer conmigo “Momo” y haber esperado hasta que me durmiera.
A la semana siguiente, era el primer día de clases, Holly pasaba a cuarto grado y yo a sexto, nuestra relación había mejorado mucho, no obstante, aun teníamos nuestras diferencias; ese día, me apresuré a desayunar, tomé mis cosas de la mesa, bajé mi abrigo y gorro, del perchero y subí al carro de Benn, adentro me esperaba Holly, impaciente por iniciar el nuevo curso, y ahí iba yo, con una mente escandalosa, hambrienta de nuevas aventuras y con muchas historias que contar.

Autores:
Huerta Pérez Jesús
Garate López Idalit
Barragán Ascención Lizbeth


CAUDAL A SU CORAZÓN

A la mañana siguiente cuando desperté y levanté la cabeza por sobre mi costado, me di cuenta de que seguía navegando hacia un arroyo procedente de la montaña, que días atrás escalé hasta llegar a la cima de esta, y todo con tal de cortar la flor más bella para obsequiarla a mi amada que vivía en una pequeña choza, ubicada en la desembocadura del arroyo que me bamboleaba semejando el arrullar de una madre a su pequeño.
Autores:
Osvaldo Salas Jiménez
Pedro Carreón Ramírez
Jorge Luis Sánchez Juárez




MARIONETAS



Interpretado por

Pedro Carreón Ramírez
Osvaldo Salas Jiménez
Jorge Luis Sánchez Juárez


Interpretado por:

Lizeth Barragán Asención
Idalith Garate López
Jesús Huerta Pérez
Yessica Ramos Vega


Interpretado por:

Jhonatan Rosales Huerta
René Montero González
Luis Coatl Hernández






MONÓLOGOS


 
Elige la vida

Interpretado por:

Osvaldo Salas Jiménez


Tu padre era un tipo estupendo

Interpretado por:

Jesús Huerta Pérez








1 comentario: